Zouma, el Soldado Universal fuerte y amable

De Hamit Altintop (cuyo apellido significa balón de oro en turco), a Lionel Messi (que tantas veces remite al Mesías salvador del FC Barcelona), pasando por George Best (uno de los mejores jugadores de la historia, con un apellido que significa el mejor en inglés), los nombres predestinados no faltan en el planeta fútbol.

A primera vista, el de Kurt Zouma no entra en esa categoría. Sin embargo, una confidencia del defensa francés nos enseña lo contrario. El jugador del Saint-Etienne, cuyo nombre de pila no es común ni en Francia ni en la República Centroafricana (el país de origen de sus padres), nos lo explicó así: “En realidad, es una historia curiosa”, comenzó, con una carcajada. “¡Viene de una película protagonizada por Jean-Claude Van Damme! En los títulos de crédito, mis padres vieron escrito el nombre Kurt, que es el personaje de Van Damme. En la película, es fuerte y amable con todo el mundo. Y mis padres decidieron que, si me ponían ese nombre, sería fuerte y siempre estaría sonriendo. ¡Y al parecer funcionó!”.

Un nombre predestinado, por tanto, con la salvedad de que la película en cuestión se titula Kickboxer, y Zouma eligió un deporte un poco menos violento… Aunque pronto podría descubrir otro punto en común con el actor belga que, en sus películas, se convierte regularmente en campeón de artes marciales. A unas horas de la final de Turquía 2013 frente a Uruguay, el francés fuerte y sonriente espera vivir un happy end y proclamarse campeón mundial al término de una película cuyo guión ya ha imaginado: “0-0, partido muy tenso, saque de esquina en el minuto 92. Conecto un cabezazo por toda la escuadra. Y justo después, pitido final y todo el mundo se tira al suelo…”.

Doble impacto español
Pero antes de que pueda producirse ese desenlace ideal del campeonato, los Bleuets han tenido que encajar algunos golpes. “En la primera fase, no fuimos nosotros mismos”, recordó el gigantón amable, cuya alta estatura (1,90 metros) es directamente proporcional a su alegría vital, simbolizada por una dulce y permanente sonrisa. “Teníamos una sensación un poco insatisfactoria, porque el ambiente era muy bueno en el grupo, pero no estábamos jugando bien. No conseguíamos avanzar. Pero el entrenador nos dijo que, en los Mundiales, a menudo es así; y que los equipos que empiezan mal, suelen ir a más”.

Unos comienzos fallidos ilustrados, sobre todo, por la derrota por 1-2 frente a una España que, al mismo tiempo que se cargaba a los franceses, los despertó de su letargo. Fue un Doble Impacto (otro título en la filmografía de Van Damme) que supuso un punto de inflexión en la campaña de la selección gala. “Después de ese partido, todos estábamos disgustados; nos dieron mil vueltas en todos los sentidos. Había que replantearse muchas cosas”, analizó Zouma, que en ese encuentro regresaba al equipo tras perderse los dos primeros compromisos por lesión. Desde entonces, el Soldado Universal (otro éxito del actor belga) ya no ha abandonado el eje de la zaga, y evitó cualquier riesgo de Muerte súbita (o Sudden Death; película de adivinen quién…) contra el país anfitrión en octavos, frente a Uzbekistán en cuartos, y ante Ghana en semifinales. “Nos sirvió de detonante: o bien ganábamos y pasábamos, o bien perdíamos y nos volvíamos a casa. Y eso habría sido una vergüenza…”.

“Hola, señor”
Y en lo que respecta a vergüenza, o en todo caso sentirse molesto, Zouma sabe lo suyo. Y es que detrás de su físico imponente y de su agresividad que lo convierten en una pesadilla para los delanteros contrarios, se esconde un chaval jovencísimo (el benjamín de la plantilla de Francia) que se acuerda divertido de sus comienzos como profesional, con apenas 16 años. “Recuerdo perfectamente mi primer entrenamiento, en el vestuario del primer equipo”, contó Zouma, quien ya entonces superaba en varios centímetros a la mayoría de sus futuros compañeros. “Fui a decirles hola, y los llamaba por su apellido. Señor Perrin, señor Payet, señor Sall… Por lo demás, no hablaba para nada y, aun así, tenía un poco de miedo. A la mayoría los veía por la tele y, de pronto, se encontraban a mi lado. Hoy, cuando estoy en la cama, vuelvo a pensar en aquello y veo donde estoy… Es extraordinario”.

Tan extraordinario como el sentimiento de vestir por primera vez la camiseta azul de Francia. Un acontecimiento que, ironías del destino, se produjo precisamente en las mismas tierras donde Zouma se apresta a vivir el encuentro más importante de su carrera. “Fue con los sub-16, ¡aquí en Turquía! Jugábamos contra la República Checa. Era mi debut como internacional, y como titular”, señaló entusiasmado al evocar ese recuerdo inolvidable… y embarazoso. “Oía La Marsellesa y, sinceramente, ¡no me la sabía!”, confesó riendo. “Me sabía algunas palabras y fingía que cantaba. ¡Simplemente movía la boca! Pero la cosa salió bien, y ganamos 1-3”.

Si ese resultado se repitiese al término de la final de Turquía 2013, el nombre de Kurt volvería a aparecer en unos títulos de crédito. Concretamente, en la lista de los actores protagonistas de uno de los guiones más bellos en la historia del fútbol francés…

 

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