Llega el momento de Laxalt

Queda poco más de una hora para el pitido inical en el Ali Sami Yen Arena de Estambul. Un jugador examina el césped y visualiza como será la gran final mientras escucha música de David Guetta y reggeaton a todo trapo para irse activando. Diego Laxalt llevará puesta, como siempre, la camiseta con imágenes de su abuelo, su abuela –a la que perdió hace un año- y su ahijado. Hasta ahora le ha traído suerte, ya que el volante de 20 años ha sido una de las estrellas de Uruguay en esta Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Turquía 2013. ¿Y por qué no soñar con firmar el mejor partido ante Francia? “Brillar en una final es un sueño”, reconoce a fifa.

Le serviría, además, para quitarse la espina de unas semifinales ante Irak, en donde se le vio sin la rapidez y capacidad de regate que sí había mostrado en los demás partidos. Por eso el técnico Juan Verzeri le dejó en el banco en la segunda mitad. “A uno no le gusta salir de la cancha, pero siempre con el respeto que se le tiene que tener al entrenador. Me fui bastante enojado cuando me sacó, la verdad, pero creo que ahora tengo la final del Mundial como revancha”, señala sincero.

Así, no oculta el fastidio que le supuso el cambio, igual que no esconde que tanto para él como para sus compañeros, llegar al encuentro decisivo ha sido una agradable sorpresa. “Tras el partido con Irak, hablábamos y me decía que era increíble que en tan poco tiempo podamos estar en la final de un Mundial. Es algo que no pensábamos”.

Promesas que hay que cumplir
Y eso nos lleva a una cuestión peliaguda, porque a veces se ven las cosas tan lejanas que se hacen promesas a la ligera… que luego puede que haya que cumplir. “Desde hace tiempo prometí que me cortaba el pelo si ganábamos. Lo prometí porque, al principio, lo veía como un sueño bastante inalcanzable, pero ahora que estamos acá y a un paso de poder hacerlo… ¡Me entró el miedo!”, exclama Laxalt entre risas.

Sus características trenzas, que permiten distinguirlo fácilmente en el campo, pueden pasar a mejor vida en breve. Pero para eso Uruguay deberá ganar a Francia. “Es la final de un Mundial, así que va a ser muy dura”, asume. Eso sí, nada de considerar a los galos como principales candidatos. “No creo que Francia sea favorita. En el fútbol no hay tales cosas, y ya lo demostramos contra España. Supuestamente eran súper favoritos, pero pudimos ganarles”, afirma convencido.

De momento, Laxalt y sus compañeros pueden presumir de ser la segunda selección uruguaya sub-20 que alcanza la final de un Mundial de la categoría, pero ¿por qué no soñar con llegar adonde nadie lo hizo antes? “Estar en la final ya es increíble, pero sería mucho más lindo poder llevarse la Copa. Siempre hay más historia por hacer, y creo yo que ser los primeros en ganar un mundial sub-20 sería muy lindo y dejaría nuestros nombres para siempre”. De hecho, supondría formar parte del cuadro de honor de un país que vive por y para el fútbol.

Nacido para el fútbol
“Somos muy pocos en Uruguay”, explica con orgullo el jugador, “sólo tres millones de habitantes, pero en esto del fútbol siempre hemos estado ahí, haciendo historia, y no vamos a dejar de hacerla. Llevar una camiseta como la de Uruguay conlleva un peso, pero es positivo. Es una motivación llevar la celeste”, asegura.

Y quizás ese orgullo, sumado a la ilusión de disputar el título, compense un cansancio que empieza a hacer mella en el grupo. “Los compañeros están cansados, pero es una final de Mundial, y el cansancio se va a suplementar”. Y lo dice consciente de que, aunque algunos jugadores del equipo pueden presumir de haber disputado la final de México 2011, no todos los días se puede disputar un partido como éste.

En su caso, sin embargo, parecía predestinado a ello, porque Laxalt se inició en el baby fútbol, una versión sudamericana de fútbol 5 bajo techo, a una edad récord: ¡3 años y 9 meses! “Se arranca con 5, pero yo empecé antes”, explica riendo. “Desde ahí ya no salí nunca de la cancha”, confirma de manera cómplice.

Casi 17 años después, en Estambul, Diego Laxalt contempla sereno el césped y espera a que llegue el momento de la verdad. Ya queda menos para saber si el estadio Ali Sami Yen pasará a formar parte de las históricas gestas de Uruguay.

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